Tema: General; Comunicacion de Interes; Politica criminal
Fecha del Articulo: 14/09/2026

La amenaza es el narcotráfico, no la aspersión aérea

​Bogotá D.C., 14 de septiembre de 2026. La aspersión aérea no debe presentarse como una amenaza para Colombia. Debe entenderse como una herramienta del Estado para proteger a las comunidades, recuperar los territorios y enfrentar una de las principales fuentes de financiación de las organizaciones criminales.

La verdadera amenaza son los cultivos ilícitos cuando quedan bajo el control de estructuras armadas: sus rentas financian a las organizaciones criminales que extorsionan, reclutan menores, desplazan y confinan comunidades, y generan buena parte de la violencia que padecen distintas regiones del país.

Por eso, el debate no puede partir de la idea de que actuar es el problema. No actuar es lo que pone en riesgo a las comunidades, fortalece a las organizaciones criminales y permite que sigan creciendo las economías ilegales.

Cuando se le impide al Estado utilizar una herramienta eficaz contra los cultivos ilícitos, también se ponen en riesgo los derechos a la vida, la seguridad, la libertad y la paz, así como los derechos prevalentes de la niñez y el derecho de las comunidades a vivir sin el sometimiento de las organizaciones criminales.

También debemos hablar del medio ambiente. Los cultivos ilícitos destruyen bosques, amplían la frontera agrícola ilegal, contaminan fuentes hídricas y utilizan sustancias químicas altamente nocivas durante la producción de cocaína.

La aspersión aérea, aplicada bajo parámetros técnicos, ambientales, sanitarios y constitucionales, debe ser vista como parte de la solución y no como el problema.

Colombia necesita todas las herramientas legales y constitucionales disponibles para enfrentar el narcotráfico. Renunciar anticipadamente a una de ellas significa limitar la capacidad del Estado y fortalecer, en la práctica, a quienes controlan las economías ilegales.

La obligación del Estado es proteger. Proteger a los campesinos, a la niñez, a las comunidades, al medio ambiente y al territorio.

Por eso, nuestra posición es clara: la aspersión aérea, debidamente regulada y controlada, no debe ser presentada como una amenaza. La amenaza es el narcotráfico. La aspersión es una herramienta para combatirlo.

 

Iván Cancino González

Ministro de Justicia y del Derecho

Autor: MJD-JR/SG