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miércoles, 27 de junio de 2012

Intervención del Señor Ministro de Justicia y del Derecho, Juan Carlos Esguerra Portocarrero en la sesión extraordinaria del Senado de la República.

(Miércoles 27 de junio de 2012) Comencemos por el principio. La conciliación -dígase lo que se diga en relación con la conciliación- y esto lo planteo con todo respeto,  fue un episodio insólito porque en efecto, pónganse las palabras que se quieran poner,  a mí se me pidió no estar presente en la conciliación.  

Yo llegué a la reunión del Club de Ejecutivos a las 7:45 de la mañana, tardó un tiempo en reunirse la Comisión de conciliación en la mesa del comedor donde se suponía que se iba a hablar. Y en el momento en que se comenzó,  varios senadores cuyos nombres ya expresé y quiero aclarar al senador Parmenio Cuellar que la única circunstancia en relación con la cual  he expresado los nombres propios de senadores  tiene que ver con el hecho de haber sido ellos quienes sucesivamente me pidieron no estar presente, nada más. No he hecho en esa materia -mal podría hacerlo-  ninguna imputación relacionada con nada y menos por hechos que no me constan. Pero ése me consta, se dijo: “Vamos primero a definir las reglas de juego  de la conciliación y entonces que hable primero el señor Ministro, y una vez que hable el señor Ministro le vamos a pedir que nos deje trabajar solos”. 

Primera pregunta, ¿qué puede decir el Señor Ministro respecto de una conciliación que no ha tenido lugar?, un señor Ministro que había tenido oportunidad de tomar parte en las deliberaciones, y en las discusiones y en las decisiones que tuvieron lugar en este trámite largo de la Reforma constitucional, sin excepción, y que por primera vez en esta oportunidad me encontré con la sorpresa de: “diga lo que tiene que decir y le rogamos el favor de dejarnos hacer nuestro trabajo, queremos trabajar Senadores y Representantes”. Yo expresé en relación con eso una objeción que acá no se ha mencionado, es verdad que dije que entonces hablaría al final. No es menos cierto, sin embargo, que señalé  también mi desacuerdo con esa decisión y les dije: “Perdón señores, se trata de un proyecto del Gobierno, presentado originalmente por el Gobierno, del interés del Gobierno, estamos hablando de un Proyecto de reforma constitucional,  y en esas condiciones, el Gobierno quiere por conducto mío, participar en la instancia de la conciliación, por supuesto tengo claro –dije así-, que ni yo voto ni yo decido, pero quiero expresar la opinión del Gobierno sobre los puntos que se van avanzando, que se van discutiendo, en la forma en que ha ocurrido siempre. Sin embargo, a eso se me insistió siempre, y la última frase que escuché sobre el particular fue una en el sentido de decir “quienes tenemos el mandato popular para la elaboración de las leyes y las reformas de la Constitución  somos los miembros del Congreso de la República, de modo que al final con mucho gusto lo escuchamos señor Ministro y cambiamos ideas con usted y le contamos qué haya surgido de la conciliación”.

Muy bien. En horas de la tarde, así pues me fui de la conciliación hacia las 8:30 de la mañana, no a las 10 de la mañana. Recibí una llamada alrededor de las 5 de la tarde de parte del Representante Germán Varón pidiéndome el favor que regresara a la conciliación, y así lo hice, regresé al término de la distancia al filo de las 5:30 de la tarde no de las 4 de la tarde, de eso tenemos perfecta constancia, entre otras cosas porque en ese instante nos pusimos en comunicación con funcionarios del Ministerio del Interior para decir, “por fin bueno, nos están llamando para la conciliación”. 

Llegué a la conciliación y la conciliación se desarrolló de la siguiente manera: Por una parte, una explicación que se me fue dando, en parte por quien quedó sentado cerca a mí, el doctor Germán Varón y en parte por el Senador Juan Carlos Restrepo,  en relación con qué era, en términos generales, lo que se había hecho. Recuerdo, cómo él recordó, la referencia que hizo sobre el Artículo Primero, el Artículo Primero se eliminó, estoy de acuerdo con la eliminación del Artículo Primero, y así fuimos avanzando, hubo algunos que dieron lugar a algunos debates, no quiero entrar en demasiados detalles porque ya esos detalles han sido relatados en la noche de hoy. Uno de ellos -tal vez el que dio lugar a mayor debate- el del Régimen de la Pérdida de Investidura, allí se indicó que se había cogido lo más favorable de la construcción que había elaborado el Senado sumándolo a lo más favorable que había elaborado la Cámara de Representantes, a lo cual dije yo “me parece que esto es absolutamente inconveniente, debería establecerse o el uno o el otro, han sido construcciones trabajadas separadamente, con criterios distintos, de manera distinta. En el caso de la construcción del Senado de la República, ella se ha trabajado sobre la base de reemplazar el criterio objetivo por el criterio subjetivo de la responsabilidad para el efecto de involucrar en la pérdida de la investidura los conceptos de dolo y de culpa, y se ha elaborado sobre la base de establecer –digamos- una modulación de la pérdida de investidura, de manera que por una parte haya pérdida de investidura, y por la otra haya suspensión de la pérdida de investidura, y se habían establecido un par de modificaciones de menor cuantía que no recuerdo exactamente en detalle en las causales. El régimen de Cámara, era un régimen que conservaba lo esencial de la pérdida de investidura, que implica la pérdida de investidura automáticamente y se había conservado lo esencial de la pérdida de investidura en términos de ser una responsabilidad objetiva, habida consideración de que se trata de una sanción que estaba relacionada con el régimen de conducta ética que se espera de un miembro del Congreso de la República. En el de Cámara, se habían eliminado algunas causales, entre otras la de las inhabilidades, en virtud de la consideración que habían hecho algunos expertos cuando se estaba trabajando en la Cámara de Representantes, expertos en esta materia, en el sentido de decir: las inhabilidades tal vez no deben ir porque siendo anteriores a la investidura pues no deberían dar lugar a la pérdida de investidura, para eso están las otras circunstancias que determinan las que dan lugar a las inhabilidades en materia de la nulidad de la elección, en materia del régimen disciplinario, inclusive en materia del régimen penal. Pero lo que si me parecía, y lo dije, y ellos lo han recogido, es que no podían mezclarse los dos regímenes y sacarse lo mejor de ellos para construir una cosa. Al final ellos anotaron que habían optado por la fórmula del Senado. Yo dije “me gusta más la de la Cámara”, ellos dijeron, “la del Senado y en todo caso vamos a eliminar la de la pérdida de las inhabilidades”. Expresé también mi desacuerdo sobre ese particular, al final lo único que conseguí fue que quedara aquel parágrafo  que establecía claramente que no habría lugar a que quienes habían perdido la investidura fueran a recuperarla como consecuencia de esta reforma constitucional, porque precisamente a todos, y con toda razón, el país nos crucificaban si llegaba a ocurrir algo semejante. Dejé en esa materia la expresión de mi desacuerdo con el Congreso pero acepté sin remedio esa fórmula que se planteó., hasta ahí ese punto.

Luego hubo otros debates en relación con otros temas, la insistencia por ejemplo sobre la idea de que por qué tenía que mantenerse en su cargo al Director de la Rama Jurisdiccional del poder público. Expresé como lo había expresado en su momento en la Cámara de Representantes, que además este señor Director no cumplía ni siquiera originalmente con los requisitos establecidos por las normas respecto del cargo, menos cumplía los que establecía ahora en la Constitución. Dije, me parece que no tiene sentido si estamos elaborando una construcción totalmente nueva de la administración de la rama jurisdiccional del poder público, toda una construcción nueva con unas instituciones, con una Sala de gobierno, con una Sala de gerencia y luego dejar en el cargo más importante, en términos de la gestión directamente, la gerencia misma, a quien pertenece digamos, al régimen anterior, sobretodo dadas esas circunstancias. En la Cámara de Representantes se había logrado que eso que había aprobado el Senado se eliminara cuando quedó claro con la hoja de vida de este señor en la mano de la que volví a hacer gala en otra oportunidad que no cumplía los requisitos. En fin, eso al fin dio origen a que se reemplazara la expresión, palabras más palabras menos, “continuará hasta el final del período de su designación, por la de: continuará en el ejercicio de su cargo. Pues bien, y han sido algunos de los puntos en relación de los cuales tuvimos algún intercambio de ideas, algunas expresiones, algunas preguntas, algunas respuestas. En general estuve de acuerdo con el texto que había salido de la conciliación con las siguientes anotaciones:

No tuve, no tuvieron mis colaboradores en esa oportunidad acceso al texto de lo que había ido elaborándose. Mientras yo oía las respectivas explicaciones les pedí el favor a dos de mis colaboradores para que fueran a mirar qué estaba consignado en el texto y el señor Senador Luis Fernando Duque impidió que eso ocurriera y dijo “no pueden estar metidos allá en el texto que se está acabando de redactar”, entre otras cosas, porque cuando nosotros llegamos y comenzaron a darse esas explicaciones, simultáneamente ocurrían otras cosas: la una, que se me daban las explicaciones sobre algunos de los temas de la conciliación e íbamos avanzando sobre el orden de los artículos, y por la otra, los propios conciliadores todavía estaban avanzando  a marchas forzadas en la terminación de la tarea de la conciliación. Algunos de ustedes señaló que cuando yo llegué iban en el artículo como 18 o 19, la verdad tengo en la memoria que del primer número del que oí hablar fue del Artículo 23, puede haber sido 22 o 23 en donde se hablaba de el régimen de administración de la rama. 

Muy  bien. Por otro lado, luego de que estuvo listo el texto que  se iba a mandar para su publicación, ya aquí en el Senado de la República, 9 y tantos de la noche alcanzamos a revisar mi gente y yo, a mirar con quienes estaban trabajando todavía en él -funcionarios de la Secretaría- en pantalla, el texto y alcanzamos así rápidamente a incluir un par de observaciones sobre algunas cosas que encontramos que tenían alguna discordancia de carácter menor.


Al día siguiente tuvimos acceso al texto con cuidado por la mañana, inclusive nos facilitó su oficina el Senador Juan Manuel Galán para efectos de que nos sentaramos porque en una revisión adicional que habíamos hecho esa mañana muy de mañana sobre el texto, habíamos encontrado otras discrepancias y discordancias de carácter menor, una que recuerdo bien en donde el Acta de Conciliación decía en relación con este Artículo se optó por la fórmula de Senado y la que resultaba, y debía ser al revés, y la que resultaba copiada o escrita era la fórmula de Cámara, de manera que había que hacer la respectiva corrección. Hicimos -no simplemente una funcionaria del Ministerio- de quien debo decir que estoy particularmente orgulloso, sino, ella, el Viceministro y yo, con algunos de los Senadores y Representantes que salían y entraban en ese instante, esa revisión y con base en esa revisión elaboramos una Fe de erratas que luego habría que conseguir la firma de todos los conciliadores  y conseguidas, se radicó tanto en Senado como en Cámara de Representantes. 

Muy bien, ese el acceso que hubo al texto, esas las circunstancias que se dieron en la conciliación, apretadas en relación con el tiempo porque mientras esto ocurría  entre las 5 y media de la tarde y las 9 de la noche habían las llamadas que habían periódicamente, que ojo que hay que estar pendiente del quórum en el Senado y en la Cámara de Representantes, que a esto hay que hacerle la radicación de los textos, que hay que hacerle el anuncio correspondiente para la sesión del día de mañana, etc, etc, es decir, un afán y una premura bastante considerable. En esas circunstancias en relación sobre algunos puntos concretos sobre los cuales encontramos luego que habían las glosas gruesas, las más gruesas que dieron lugar a las objeciones que presentó el Gobierno. Son glosas que yo no vine a descubrir sino tiempo después, por eso y sí lo he hecho mi querido Senador Cuellar, he asumido la responsabilidad, la asumí en primer lugar ante el Presidente de la República como corresponde que es mi Jefe, la asumí luego ante el país en relación de decir, ha habido en relación con algunos puntos de estos textos aspectos que yo debí ver y no ví, respecto de los cuales debí ver las implicaciones gravísimas que tenían y hoy por lo que hemos oído de los señores conciliadores me da la impresión de que en relación con algunas de esas implicaciones, ellos que hicieron la conciliación, tampoco vieron las implicaciones que tenían esos textos, tampoco las vieron. ¿A qué me refiero? por supuesto con esto, no quiero disculpar la responsabilidad que me corresponde, les repito, la he asumido, voy a agregar una cosa más, y la agregó además con todas las letras, hasta donde vamos, la única persona que ha asumido alguna responsabilidad propia he sido yo, nadie más. Todo el mundo ha estado volteado a ver a quien puede endilgarle alguna responsabilidad de manera de no tener ninguna. A mí me enseñaron a asumir las responsabilidad en primera persona del singular, antes de pensar en segunda o en tercera persona del singular y así lo hice y lo hice con toda certeza y lo hice sin tapujos, no salí a decir qué horror esto que nos han hecho, yo dije qué horror lo que a mí se me ha pasado.

Ahora, ya veremos los efectos que eso tiene, estoy hablando simplemente  de los hechos que están allí involucrados. ¿Qué hice inmediatamente después de asumir esa responsabilidad?, tanto con mis colegas y demás funcionarios de Gobierno como con el propio Presidente de la República que estaba en Río de Janeiro y que llegó tarde de la noche y a quien le teníamos un informe completo de lo que había ocurrido y en qué estábamos. Lo siguiente que le dije apenas terminó él la alocución presidencial que ustedes escucharon fue: Señor presidente yo quiero hablar con usted, quiero hablar con usted para decirle que yo encuentro que en estas fallas que ha habido en ciertos aspectos, se dieron estas circunstancias, imputables en primer lugar a la forma como se desarrolló y repito, no encuentro un calificativo distinto de  insólita, a la forma insólita como se desarrolló la conciliación en este caso, que no permitió respecto del Gobierno,  que hubiera el tiempo, la pausa, el espacio, la dedicación, el cuidado, el detalle necesarios para efectos de ayudar a evitar que pudiera haber cualquier falla de expresar su opinión. Esto finalmente nos atropelló por esa forma en que se dieron las condiciones de la conciliación, por el hecho de habérseme pedido que abandonara, desde luego nunca he dicho que me sacaron de mala manera, no, pero fueron varios sucesivamente los Senadores que me dijeron y luego un Representante a la Cámara, lo he recordado después, que querían trabajar sin la presencia del Gobierno, y además esa fue otra de las frases que allí se pronunció, “es que queremos trabajar sin la presencia del Gobierno, comillas, porque no nos gusta que el Gobierno nos haga la tarea”, cierro comillas. Eso es respetable, pero me parece que dio lugar a esos inconvenientes, voy al tema del texto, entonces, le digo al Presidente de la República, “Yo asumo la responsabilidad política señor Presidente y como consecuencia de asumir la responsabilidad política hago lo que corresponde  que es presentarle renuncia irrevocable al cargo de Ministro de justicia al que usted me nombró hace cerca de un año, con las consecuencias, efectos, el dolor, todo lo que eso implicaba porque para mí no había duda de que yo tenía que asumir esa responsabilidad y lo he hecho. No fui a decirle, Presidente es que a mí me parece que estas personas, los unos los otros, eso no, lo primero que hay es una responsabilidad de mi parte y la he asumido y la he asumido plenamente. 

Ahora, tampoco es una responsabilidad imputable a ninguno de los funcionarios del Ministerio de Justicia distintos del Ministro de Justicia porque también tengo claro en esa materia, que así es como debe uno proceder. Aquí quien debió ver y no vio, fui yo, quien debió medir las implicaciones y no las midió se llama Juan Carlos Esguerra y solo Juan Carlos Esguerra. 

Muy bien, entonces vayamos al texto. A los aspectos más graves, yo no quiero detenerme a todos y cada uno, que ya repito, quedaron unas inconformidades, unas expresiones de desacuerdo, unas constancias que dejé, unas discusiones que tuvimos, unos pocos cambios que se lograron conseguir en el texto como ese de que en vez de que dijera terminara su periodo dijera continuará. Es decir, unos pocos cambios más los que quedaron recogidos en lo poco que se pudo hacer en el texto en la pantalla esa noche alrededor de las 9 o 9 y media de la noche o en los que muy temprano en la mañana siguiente logramos incorporar en la Fe de erratas trabajando con algunos de ustedes pero eran por momentos unos y por momentos otros y de los Representantes a la Cámara, pero fundamentalmente los de los funcionarios del Ministerio que dejamos en la Fe de erratas, los otros se me pasaron.

Ahora, ¿qué se pasó?. Se pasaron temas respecto de los cuales, y esto lo digo con todo respeto, porque aquí hay unas discrepancias entre consideraciones de carácter jurídico político que tienen los señores conciliadores y la que yo tengo, si estamos hablando de un artículo, el artículo que originalmente era el 17 y ahora terminó siendo el 16 del Proyecto en la medida que el 1 fue eliminado, entonces naturalmente se recogen todos los números, lo que era 17 pasa a 16. Es un artículo que se refiere las funciones de la Corte Suprema de Justicia, es un artículo en el cual si ustedes lo miran se van a encontrar  con que tiene 8 numerales y 6 parágrafos en la última versión, en versiones anteriores había llegado a tener 8 numerales, 7 parágrafos, y un número considerablemente grande de parágrafos transitorios adicionalmente. Muy bien. En relación con ese artículo, el 16 del Proyecto, corresponde al Art.235 de la Constitución, las fallas están, los hierros -porque a mi manera de ver no pueden calificarse de otra manera- los hierros están en el Inciso 4 por una parte y en el Parágrafo 2, ya me voy a referir a ellos y voy a explicar en qué consisten. Pero la falla fundamental, el hierro fundamental y esto es lo que digo con absoluto respeto pero con absoluta convicción jurídica, los señores conciliadores, me perdonarán, se salieron del marco de sus competencias porque cuando se define qué es la conciliación está perfectamente claro que la regla número uno es que no puede conciliarse sobre aquello sino aquello en relación con lo cual haya diferencias entre el texto que salió de Senado y el texto que salió de la Cámara de Representantes, y si ustedes miran en ese punto, los relacionados con el numeral 4 del artículo y con el Parágrafo 2 del Artículo y en particular con relación con el tema de quien debe investigar a los ministros, a los Generales, a los almirantes, a esa, llamémosla la segunda categoría de aforados constitucionales, se encontrarán que sobre ese particular los textos del Sexto  Debate Senado de la República en Plenaria y de Octavo Debate cámara de Representantes en Plenaria, son idénticos, idénticos, luego, en mi opinión, y en opinión del Gobierno y eso determinó la más gorda de las glosas que hay en las objeciones. No había materia conciliable en la que pudieran trabajar los señores conciliadores porque no debían conciliar -digámoslo así- lo que ya estaba conciliado, sin que eso implicara gravemente la modificación de la voluntad de las plenarias del Senado y de la Cámara. 

Ahora, en qué consiste el cambio, va uno a mirar las palabras, y las palabras son muy pocas,  porque si uno mira los incisos, los distintos numerales de ese artículo en general dice: Son atribuciones de la Corte Suprema de Justicia actuar como Tribunal de casación. Luego, empieza el segundo: Investigar y juzgar a los funcionarios que etc, etc… Tercero, investigar a los miembros del Congreso; el cuarto, que siempre había dicho, ojo señores Senadores, siempre había dicho, juzgar previa acusación del Fiscal General de la Nación, del Vicefiscal  o sus delegados a los Ministros, etc, etc, siempre dijo en el Sexto debate, dijo así, juzgar previa acusación del Fiscal, y en el Octavo Debate, juzgar previa acusación del Fiscal; en la Conciliación, pasó a decir: Investigar y Juzgar  a los Ministros etc,etc. Es decir se pasa de estar investigados por la Fiscalía General de la Nación a ser investigados por esa nueva Sala de investigación de la Corte Suprema de Justicia con un ítem más que es el que resulta por razón de sus implicaciones más particularmente delicado en el primer instante. Si vamos al parágrafo Segundo se establece la misma garantía que había quedado en la reforma a ustedes queridos Senadores y Representantes, en el sentido de que no podrían ser privados de la libertad en forma preventiva o provisional sino después de que hubiera una resolución de acusación, pero esa era solamente para los aforados miembros del Congreso, esas se les extiende a los señores Ministros, a los señores Generales y a los señores Almirantes, simplemente agregando un numerito en el Parágrafo Segundo porque dice: investigación penal en la primera instancia de los procesos que se adelantan contra los aforados mencionados en los numerales 2, 3 y se agrega 4 de este Artículo. Estos aforados, podrán ser privados de la libertad con posterioridad al procedimiento de la resolución  de acusación  en firme, en su contra, salvo que sean aprehendidos o en caso de flagrancia en el delito.

Tengo seguridad de que de eso no se habló  concretamente cuando tuve el intercambio de ideas con los señores conciliadores porque para mí el tema era sensible. En el curso del -si no recuerdo mal- octavo debate, en el séptimo no fue, en el octavo debate, en la plenaria de la Cámara de Representantes el señor Representante Chacón se acercó y me dijo, por qué no les damos un fuero especial a los Ministros o los aforados, Generales o Almirantes porque los ministros no tienen más fuero que el que han tenido tradicionalmente por eso recuerdo yo exactamente el artículo porque mi respuesta fue: perdóneme Representante- entiendo la idea, entiendo la explicación que pueda haber, la intención y la juridicidad de todas ellas pero no quiero nada para los Ministros en la Reforma constitucional a la justicia porque el día de mañana van a decir que estábamos buscando algún tipo de beneficios para los Ministros y  esto respecto de una reforma que había venido moviendo primero el ministro Vargas Lleras pero en lo fundamental de los debates, el Ministro Juan Carlos Esguerra, no tenía presentación ninguna, entonces lo convencí, desistió a la idea y por eso no quedó ni en el Sexto que no estaba, ni en el octavo, y yo quedé perfectamente tranquilo. Luego se me pasó cuando revisamos los textos, cuando, repito, estamos hablando de un texto que tiene 8 numerales y 6 parágrafos; de esos temas concretos no hablamos en la conciliación, no. Entonces por eso dije hoy y lo repito, dijo el Senador Enríquez Maya con toda razón, estamos aquí todos los conciliadores de manera que le hablo a todos los conciliadores de Senado, por eso dije yo, esa disposición con esos cambios y voy para el tercero que yo debí ver, no ví y por consiguiente yo asumo la responsabilidad. 

Va el siguiente cambio que también está en ese mismo parágrafo  de ese mismo artículo… en fin, y no voy a entrar en el listado que ya varios de ustedes han hecho en el trascurso de la noche: uno de ellos los recordaran ustedes porque es un tema que les interesa a ustedes fundamentalmente y que implicaba la necesidad de atender el reclamo que se hizo de poder gozar de las mismas garantías de las que gozamos el común de los mortales en relación con nuestras investigaciones y juzgamientos de carácter penal. Cuál era la base fundamental de la fórmula, y ustedes me recordarán, uno, la doble instancia, dos la separación entre la investigación y el juzgamiento, esos eran los dos puntos básicos sobre los cuales había que construir una fórmula que resultaba muy difícil de construir, lo saben ustedes también, porque ¿cómo hace uno para una doble instancia cuando no hay una instancia más arriba?, eso nos ocupó un tiempo bastante largo, surgió la idea que si el Tribunal en primera instancia, recuerdo a varios Senadores pero fundamentalmente al Senador Iragorri cuando decía “nosotros no podemos aceptar que en la primera instancia de nuestro juzgamiento en quienes no estén exactamente en el nivel jerárquico que nosotros queremos”, y tenía toda la razón, es decir, se diseñó finalmente una fórmula que luego de muchos ires y venires, en todo caso planeaba y consagraba la doble instancia y la separación entre la investigación y el juzgamiento, y así quedó consignado en los proyectos que salieron sobretodo el que salió del Octavo debate pero el del Sexto si uno lo mira tiene algunas pequeñas diferencias pero no diferencias apreciables porque quien integra el cuerpo que tendrá a su cargo la investigación, se da un cuerpo que está separado totalmente  de aquel que va a ser el juzgamiento, léase, la Sala de Investigación o  instrucción no dependerá ni tendrá relación ninguna con la Corte Suprema de Justicia, salvo por supuesto formar parte de la Corte Suprema de Justicia pero la elección de sus miembros no dependía de las Corte, por esa razón, ni en el Sexto ni en el Octavo debate entre uno y otro en el sentido de decir uno que el Consejo de Estado luego en el Sexto Debate menciona tantos que postulará el Consejo de Estado y luego en el Octavo ya no está el Consejo de Estado, pero en todo caso quienes postulan son distintos de la Corte Suprema de Justicia para poder separar investigación de juzgamiento. Pues bien, en la conciliación se le da  la postulación de algunos de los miembros de la Sala de Investigación de la Corte Suprema de Justicia a la Corte Suprema de Justicia con lo cual por supuesto, esa separación que con tanto esmero y  oportunismo entre investigación y juzgamiento desaparece en medida significativa cuando son los de la Corte Suprema de Justicia, en parte, quienes, mejor dicho en un todo, quienes escogen aparte los Magistrados de la Sala de Juzgamiento, entonces ese también implicaba otro hierro, lo digo con todo respeto, de la Comisión de Investigación que tenía una serie de implicaciones graves sobre la construcción íntegra del Proyecto de reforma.

Esas fueron aquellas fallas que quedaron, que surgieron en ese momento y respecto de las cuales, repito, repito Senador Cuellar, yo debí ver y no vi y por esa razón asumí y vuelvo a asumir y asumiré mientras viva la responsabilidad correspondiente que es -lo tengo claro- una responsabilidad de carácter político. Yo no hice los textos de la conciliación, intervine en la forma que he mencionado en que intervine con las limitaciones que me impusieron los señores conciliadores y las circunstancias, en medio de toda suerte de dificultades relacionadas con el tiempo, pero por supuesto en el ánimo de acertar y de sacar adelante la mejor reforma. No voy a entrar al examen de  los demás puntos aquellos de en los cuales hay hierros por el lado de consecutividad, porque se incorporan unas reformas que apenas llegaron a aparecer en el séptimo debate como aquella relacionada con la segunda instancia para  los procesos contencioso administrativos que se relacionan con miembros del Congreso de la República que nada tienen que ver ni con la pérdida de investidura ni con los juzgamientos de carácter penal de que se había venido  hablando,  así a otros de los cuales podría hacer referencia pero no quiero hacerlo dado lo avanzado en la hora. Así pues, no habiendo visto lo que debí ver ni tenido conciencia porque no la podía tener si no había visto lo que debía ver de las implicaciones graves que eso tenía, no bien las tuve al siguiente día, cuando nos dedicamos al trabajo que se desarrolló en el grupo de abogados del Gobierno para tenerle eso listo al Presidente de la República.

Ahora, hay un tema al que yo quiero regresar en este instante y es el siguiente, han pasado los señores conciliadores como parte de su comunicado de prensa al final, la copia de la trascripción de una filmación que se hizo aquí el día que se aprobó la reforma en la cual salgo yo diciendo que estoy muy agradecido, que estoy muy reconocido, que sin ser la reforma ideal es una buena reforma. que reconozco el trabajo que se ha cumplido, etc, etc, etc. Eso por supuesto es cierto, jamás diré ni a ustedes ni a nadie que el que habló no era yo ni cosas por el estilo, ni que eso fue un acto de ventriloquía que yo no sé de dónde aparezco diciendo eso, no, por supuesto era yo, que en ese momento y en esas circunstancias estaba convenido absolutamente de aquello que estaba diciendo. Es más, en el caso de la Cámara de Representantes ocurrió algo que aquí no sucedió, lo relató la Senadora Gilma Jiménez hace un rato, que valía la pena que yo antes de que ustedes votaran dijera como que si sí o si no, aquí eso no ocurrió. No por eso voy a decir que yo no les dije que votaran, no. Si hubiera habido la oportunidad les hubiera dicho que votaran, lo dije y lo dije con todas las letras en la Cámara de Representantes. Allí sí tuve la oportunidad de hablar antes y de decirles yo los invito a votar por la misma razón, tenemos unos puntos de desacuerdo, hemos dejado unas constancias sobre algunos aspectos, no estamos plenamente felices con el texto de la conciliación, pero esta es un Reforma buena que tiene muchas más importantes cosas buenas que aquellas que no tiene. 

Esa la historia, esas las razones que dieron lugar a mi postura  a mi asunción de responsabilidad y a que hubiera luego ocurrido lo que ha ocurrido en relación con las objeciones, con la citación a estas sesiones extraordinarias que lo son del Presidente de la República que lo son por supuesto también del Gobierno y que yo comparto integralmente, esa la razón además de que quizá esté aun hoy, porque la verdad creo que no habría tenido presentación ninguna  que para los debates del día de hoy y habiendo mediado las cosas que han mediado, de repente yo le hubiera dicho al Señor Presidente de la República, hágame el favor de nombrar mi reemplazo para que sea otro el que ponga la cara y no yo, entonces por esa razón yo he querido hoy y he estado hoy todo el día, parte en la Cámara de Representantes, y parte aquí, porque considero que es mi deber para con ustedes, pero por sobretodo  mi deber con mi conciencia, poner la cara, poner la cara para efectos de explicar exactamente lo que ocurrió, tal como ocurrió, las razones que determinaron la conducta que observé, las fallas que encuentro en mi propia conducta y las consecuencias que he asumido yo y que por supuesto que son consecuencias que tienen toda la gravedad del caso y todas las implicaciones del caso, de eso se trata. 

Pero menciono algo de lo que ya he hecho referencia antes, esto, que en el fondo compromete a mucha gente, hasta ahora que yo sepa -si me equivoco corrijo- pero hasta ahora, no ha tenido un solo ser humano que haya dicho yo soy responsable, distinto de mí, pero es lo que he hecho siempre, es lo que aprendí y es lo que le he enseñado a mis hijos. El día que hay que asumir una responsabilidad se asume esa responsabilidad con todas las consecuencias. De manera que esa la verdad y esa la razón de que le de una respuesta última Senador Cuéllar a una afirmación suya, que he de decirle desde el fondo del corazón que me ha dolido mucho, como una conclusión a la que usted llegó en una especie de juicio que en su interior tiene todo el derecho de realizar, de que yo he mentido, no es cierto. Yo no digo mentiras, no  digo mentiras, no es mi estilo, no ha sido mi vida, por el contrario, mi vida ha sido distinta y en este caso seguirá siendo la vida de una persona que para estos efectos, en relación con este asunto cometió una equivocación, la de no ver lo que debió ver, la de no medir todas las implicaciones que de eso se desprendía, pero no la de haber faltado a la verdad.

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